Como el sonar de la campana

¡Qué hermosos son sobre los montes los pies del mensajero que trae buenas nuevas, del que anuncia la paz, del que trae las buenas nuevas de gozo, del que anuncia la salvación! Is 52, 7.

A modo de los gitanos que marchaban de pueblo en pueblo llevando novedades e ilusiones como el sonar de la campana; precisamente, así es la tarea de un misionero.

Aprovecho la oportunidad con la semejanza del tema para compartir un testimonio propio: Servíamos en el apostolado posterior a una misión en un pueblito situado en la sierra de Sinaloa; como siempre y como buenos misioneros no teníamos algo para comer. Pensamos también, como siempre, ir a saludar a algún conocido que en algún momento asumiría preguntarnos si ya habíamos comido; llegamos pues a la casa de un matrimonio de ancianos piadosos que siempre estuvieron allí para brindarnos una mano amiga. Sin más, nos sentamos todos en torno al señor que gentilmente nos ofreció una silla a cada uno en el patio delantero de su casa, y al momento le comente a manera de broma – aquí venimos de nuevo a darle molestias -. Ya sentado, se dispuso a responderme mientras cruzaba la pierna, y me dijo – ¿qué harías tú, si los ángeles del Señor te visitaran en tu casa? -. Era complicado e inútil rebuscar una respuesta, así que mejor, permanecí callado. 

En verdad, el misionero es ese mensajero que se espera con ansias, sin lugar a dudas, el anhelo de Dios de muchos hermanos que, indudablemente necesitan escuchar su mensaje de esperanza, ya que mucho tiempo atrás no lo han escuchado, no se dan tiempo para ir en busca del Señor o aunque parezca imposible, de ningún modo les han hablado de Dios. 

Como un auténtico mensajero que divulga buenas noticias, dichoso, el misionero, marcha por el mundo (Cfr. Is 52, 7) cierto de que sus palabras son de vida eterna (Cfr. Jn 6, 47) y que poseen la autoridad que viene de Dios. 

Como el sonar de la campana, entonces, el misionero llega a la comunidad elegida por el Señor para transmitirles el mensaje de amor que Dios ha destinado desde siempre para ellos. 

A la Reina de la paz, Reina de las misiones y Estrella de la evangelización le pedimos el don de la paz. Invocamos su maternal protección sobre todos los que generosamente colaboran en la difusión del nombre y del mensaje de Jesús. Que ella nos obtenga una fe tan viva y ardiente que haga resonar con fuerza renovada a los hombres de nuestro tiempo la proclamación de la verdad de Cristo, único Salvador del mundo”  SanJuan Pablo II. 

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Néstor Rojo

Teacher and formator

2 thoughts on “Como el sonar de la campana”

  1. Me pareció un informe bastante completo sobre la vida del misionero que se refiere a transmitir la palabra de cristo y hacer el bien para la sociedad.

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