Queridísimos Profes

La educación y la formación son los mejores servicios u obsequios que la sociedad puede recibir, ya que son el fundamento del progreso humano. 

Aunque tu sacrificado servicio pase desapercibido para muchos, sabemos que un pueblo que no se educa decae, y hoy más que nunca la sociedad necesita de la figura inspiradora de profesores que doten de un sentido a la escuela, sin reducir su labor a la simple transmisión de tecnicismos y conocimientos, sino aspirando a construir una relación, siempre educativa, con cada alumno, que necesita sentirse entendido y acogido por lo que es, con todas sus limitaciones y potenciales que le hacen único.  

Estimado maestro, el mundo necesita que ames con mayor intensidad a los estudiantes más difíciles, esos que no quieren estudiar porque no le encuentran sentido a la escuela, a los más débiles, por alguna enfermedad o discapacidad, y a los más desfavorecidos, que se encuentran en condiciones de privación. Nunca podrían ser más actuales las siguientes palabras de Albert Einstein: “El arte supremo del maestro es despertar el placer de la expresión creativa y el conocimiento”. 

El siglo XXI nos ofrece vastas oportunidades, metodologías y tecnologías para facilitar y consolidar el aprendizaje, pero a pesar de todo eso, la figura insustituible del profesor emerge como un oasis que puede influir en la vida de sus alumnos hiperconectados e hiperinformados, esa figura humana que además de educar la mente, es capaz de educar el corazón.

Queridísimo profe, la sociedad necesita de tu entereza que grite desde tu trinchera, en ocasiones silenciosa, que la educación es dar el conocimiento para aprender a vivir, entender la realidad, buscar un porvenir, construir un sueño y alcanzar un futuro diferente. Dios le ha concedido al maestro un privilegio, la tarea extraordinaria y maravillosa de forjar vidas.  

Maestro, hoy más que nunca estás llamado a convertirte en un verdadero líder de tu tiempo, dejar de ser un instructor para convertirte en un formador para la vida, por ningún motivo ser un espectador más, sino un protagonista de la historia. Estás llamado a convertirte en una figura con la dignidad, fuerza y determinación de forjar y transformar otros seres humanos, un formador integral deseoso de un mundo diferente, un verdadero artesano de humanidad con un impacto positivo e indeleble en la vida de cada uno de sus alumnos.

Posiblemente, como suele suceder, no podrás ver el fruto de tu trabajo cuando éste aparezca, pero estoy cierto de que la mayoría de tus alumnos agradecerán algún día lo que ahora siembras en ellos.  Alégrate y ten esperanza de que el trabajo bien hecho siempre dará buenos frutos, ten fe y que Dios te bendiga. 

“Maestros, que Dios les bendiga y bendiga su abnegada labor diaria, la mayoría de las veces oculta, silenciosa e inapreciada, pero siempre eficaz y valiosa” Papa Francisco. 

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Néstor Rojo

Teacher and formator

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