Jesús es hombre y Dios (humano y divino) al mismo tiempo, no es dos personas en una, sino que una persona con dos naturalezas. María es madre de Jesús en su integridad, por lo tanto, es Madre de Dios porque su Hijo, Cristo, es Dios.
La gloriosa Virgen María es Madre de Dios, pues dio a luz según la carne al Verbo de Dios (Jesús) encarnado (Concilio de Éfeso).
El Papa Clementino, en el concilio de Éfeso fue muy claro: “Si alguno no confesare que el Emmanuel (Cristo) es verdaderamente Dios, y que por tanto, la Santísima Virgen es Madre de Dios, porque parió según la carne al Verbo de Dios hecho carne, sea anatema” (anatema = expulsado de la Iglesia).
- Jesucristo en cuanto a su divinidad tiene un solo Padre, el que lo engendró en los cielos (Cfr. Hb 1, 5).
- Jesucristo en cuanto a su humanidad tiene una sola Madre, la que lo engendró en la tierra (Cfr. Lc 1, 31).
La solemnidad de “María, Madre de Dios” (Theotokos) es muy antigua, en los subterráneos de Roma, donde se celebraban las primeras misas, se encuentran pinturas con esta inscripción. La celebramos el 1º de enero y es misa de precepto.
“María es dichosa también porque escuchó la palabra de Dios y la cumplió; llevó en su seno el Cuerpo de Cristo, pero más aún guardó en su mente la verdad de Cristo” San Agustín de Hipona.
