“Como los Reyes Magos, sean también ustedes peregrinos animados por el deseo de encontrar al Mesías y de adorarlo. Anuncien con valentía que Cristo, muerto y resucitado, es vencedor del mal y de la muerte” San Juan Pablo II.
Los católicos celebramos la solemnidad de la Epifanía del Señor, conocida como el Día de los Reyes Magos (6 de enero), en misa, el segundo domingo después de Navidad.
Epifanía significa “manifestación” (mostrase, manifestación de un ser divino). Jesús se da a conocer al mundo. Asimismo, es la total revelación de Dios, es decir, Dios se había revelado de distintas formas, a través de hombres y mujeres santos en el Antiguo Testamento, pero se revela en el Nuevo Testamento por medio del Santo entre los santos que es Jesús, el Dios que se hizo hombre (Cfr. Jn 1, 14). Dios se manifiesta de esa manera para tener una relación más íntima con nosotros, mostrarnos que la humanidad puede vivir virtuosamente y redimir nuestra naturaleza caída.
Ciertamente, Jesús se dio a conocer en diferentes momentos a diferentes personas, la Iglesia celebra como epifanías tres momentos particulares de la vida de Jesús:
- Su Epifanía ante los Magos de Oriente (Cfr. Mt 2, 1-12).
- Su Epifanía a San Juan Bautista en el Jordán (Cfr. Mt 3, 13-17).
- Su Epifanía a sus discípulos y comienzo de su vida pública con el milagro en las Bodas de Caná (Cfr. Jn 2, 1-11).
La Epifanía que celebramos en el tiempo de Navidad es la primera. La Iglesia católica celebra la revelación de Jesús al mundo pagano, la verdadera Epifanía. La celebración gira en torno a la adoración a la que fue sujeto el Niño Jesús por parte de los Magos que venían de Oriente (Cfr. Mt 2, 10-11) como símbolo del reconocimiento del mundo pagano, reconociendo que Cristo es el salvador de toda la humanidad. De la misma manera, los Magos representan a todos los que son obedientes y tienen la disponibilidad de dejarlo todo por ir en búsqueda de Dios, ellos se disponen, se entregan, se donan, se rinden ante el Señor, ya que están dispuestos a vivir una experiencia personal e íntima de adoración. La Biblia, en el relato del Evangelio de Mateo, no los llama “Reyes Magos” sino “Magos de Oriente”, ni dice cuántos eran, se dice que fueron tres por el número de ofrendas, oro, por ser rey, mirra, por ser hombre e incienso, por ser Dios.
La Tradición de la Iglesia relaciona a estos magos como hombres poderosos y sabios, que por su cultura y espiritualidad cultivaban su conocimiento esforzándose especialmente por mantener un contacto con Dios.
Se tiene la tradición de hacer regalos a los niños el día 6 de enero en recuerdo de la generosidad que estos magos tuvieron al adorar al Niño Jesús, tomando en cuenta que “lo que hiciste con uno de estos pequeños, a mí me lo hiciste” (Cfr. Mt 25, 40). La celebración de la Epifanía o Día de los Reyes Magos tiene la intención de recordarnos que Jesús es un Dios para todo el mundo.
“Los Reyes Magos reflejan la imagen de todos los hombres que en su vida no han dejado que se les anestesie el corazón […] fueron a la periferia, a la frontera, a los sitios no evangelizados para poder encontrarse con su Señor” Papa Francisco.
