¿Qué es el Miércoles de Ceniza?

“Con el rito de la imposición de la ceniza la Iglesia retoma la ruta austera hacia la Pascua. Es un tiempo de conversión, de profundización de la fe, de intensa oración y de caridad” Benedicto XVI.

La ceniza impuesta dentro de esta celebración es un signo externo que recuerda nuestra mortalidad, así como nuestra condición pecadora (Cfr. Ez 28, 18; Mt 11, 21), ambos, elementos esenciales para vivir intensamente el tiempo litúrgico que inicia, Cuaresma, que es dispuesto por la Iglesia en preparación para la Pasión, Muerte y Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo.  

El Miércoles de Ceniza es un día especialmente penitencial donde los cristianos manifiestan su deseo de arrepentimiento y conversión (Cfr. Jb 42, 6; Jon 3, 6). Siendo un día de ayuno y abstinencia riguroso para quienes están en condiciones de realizarlo. La ceniza procede de las palmas bendecidas el Domingo de Ramos del año anterior. 

Esta tradición de imponer la ceniza se remonta a la Iglesia primitiva, cuando los creyentes se colocaban la ceniza en la cabeza y se presentaban ante la comunidad con un “hábito penitencial” para recibir el Sacramento de la Reconciliación el Jueves Santo. Este gesto tiene el sentido de reconocer la propia fragilidad y mortalidad, que necesita ser redimida por la misericordia de Dios. Asimismo, le recuerda al cristiano su origen y su fin, ya que “Dios formó al hombre con polvo de la tierra” (Cfr. Gn 2, 7), “hasta que vuelva a la tierra, pues de ella fue hecho” (Cfr. Gn 3, 19). Fue hasta el siglo XI cuando la Cuaresma adquirió un sentido penitencial. 

Este acto tiene lugar dentro de la Misa, al término de la homilía y está permitido que los laicos, de preferencia Ministros Extraordinarios de la Sagrada Comunión, ayuden al sacerdote. Las cenizas son impuestas en la frente o en la cabeza (Cfr. Jdt 4,11-15. 9, 1; Ez 27, 30), haciendo la señal de la cruz con ellas mientras el ministro pronuncia las palabras bíblicas: “Polvo eres y en polvo te convertirás” (Cfr. Gn 3, 19), o “conviértete y cree en el Evangelio” (Cfr. Mc 1, 15). Después, quien recibe las cenizas debe retirarse en silencio meditando la frase o invitación que le acaban de hacer, como punto de partida para adentrarse en el tiempo de Cuaresma. 

En ocasión donde el sacerdote no está presente la imposición de cenizas puede realizarse fuera de Misa, de forma extraordinaria. Sin embargo, es recomendable que al acto se preceda con una liturgia de la Palabra.

Las cenizas son un sacramental, instituido por la Iglesia, como un signo que nos ayuda a disponernos a recibir mejor los efectos de los sacramentos. Pueden ser recibidas por cualquier persona, el Catecismo de la Iglesia Católica (Cfr. #1670) indica que: “Los sacramentales no confieren la gracia del Espíritu Santo a la manera de los sacramentos, pero por la oración de la Iglesia preparan a recibirla y disponen a cooperar con ella”.

El Miércoles de Ceniza no es día de precepto y por lo tanto la imposición de ceniza no es obligatoria. No obstante, ese día concurre una gran cantidad de personas a Misa, algo que siempre será recomendable. Asimismo, es obligatorio el ayuno y la abstinencia, como en el Viernes Santo, para mayores de 18 y hasta los 59 años (fuera de esos límites es opcional). Ese día los fieles pueden tener una sola comida “fuerte”. La abstinencia es, por su parte, dejar de comer de comer carnes rojas ni de aves de corral, y es obligatoria a partir de los 14 años. De la misma manera, todos los viernes de Cuaresma son de abstinencia. 

“Comienza con la ceniza, pero al final nos lleva al fuego de la noche de Pascua; a descubrir que, en el sepulcro, la carne de Jesús no se convierte en ceniza, sino que resucita gloriosamente” Papa Francisco. 

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Néstor Rojo

Teacher and formator

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